Claves para cuidar la relación de pareja

CONFIANZA Y RESPETO
Éstos son dos aspectos básicos en cualquier relación humana, y se resultan fundamentales para poder construir una relación de pareja sana y duradera.

Para poder conectar realmente con el otro, tenemos que poder hablar sin juzgarnos, aceptarnos tal y como somos, sin querer cambiar al otro.

Debemos crear un vínculo en el que ni siquiera en los momentos de más tensión faltemos el respeto al otro, esto es mutuo y es una de las bases de una relación saludable. Amar al otro implica también respetarlo.

Terapia de pareja en Alcorcón, Sexología en Alcorcón

En una relación sana debe existir siempre apoyo mutuo donde, si uno cae, el otro esté listo para tomar su mano y ayudarlo a levantarse y seguir adelante. No caer en luchas de poder, sino “trabajar en equipo” para conseguir un beneficio mutuo sin olvidad nuestra individualidad.

CONOCER NUESTRAS NECESIDADES, MIEDOS Y EXPECTATIVAS.
Resulta imprescindible para construir una pareja saludable conocer las propias necesidades, los miedos y las expectativas que pongo en la relación para saber qué busco y necesito del otro, pues la pareja no es quien va a cubrir todas mis necesidades, y debo ajustar mis expectativas para saber qué puedo esperar y qué tengo que cubrir de manera individual.

Muchas de las necesidades serán totalmente sanas y razonables; otras pueden reflejar problemas en tu modo de relacionarte, miedos y ansiedades, pero todas ellas van a influir de un modo u otro en tu relación. Si las conoces, podrás compartirlas con tu pareja para que te entienda mejor y podrás trabajar en aquellas que no son demasiado sanas para crecer individualmente.

Los miedos pueden interferir y sabotear el éxito de una relación o dar lugar a relaciones insatisfactorias. Temores frecuentes como “miedo a estar solo” o “miedo a que te hagan daño” puede hacer que matengamos relaciones que no nos benefician o por el contrario renunciar a vínculos de confianza y apoyo.

Ser consciente de estos miedos te ayudará a enfrentarlos y superarlo, buscando ayuda y comenzando un proceso de terapia si lo consideras necesario.

Reflexionar sobre las expectativas que tienes sobre las relaciones de pareja, responder a preguntas como: ¿Qué esperas de tu relación y qué tipo de relación deseas? ¿Qué esperas de tu pareja y cómo esperas que se comporte contigo? ¿Qué es para ti inadmisible dentro de una relación de pareja? te ayudará a saber con más facilidad si la relación que has iniciado es la más adecuada para ti, además de analizar si tus expectativas son realistas.

APRENDER A COMUNICARNOS
Una buena comunicación requiere que ambos se esfuercen por expresar los pensamientos y sentimientos de forma adecuada, no sólo se trata de cantidad, es importante cuidar la calidad en los mensajes que transmitimos. Muchas veces tiene mayor impacto la forma y el lenguaje no verbal que utilizamos que el contenido concreto que queremos transmitir.

Te proponemos algunas claves:

Elige el momento adecuado para hablar de temas delicados. Entornos tranquilos, con tiempo suficiente y lejos de emociones intensas o tensiones cercanas facilitan una conversación adecuada y una mejor comprensión entre ambos.
Expresa tus sentimientos en relación a él/ella. Tanto si éstos son positivos como de malestar, es importante poder expresar al otro cómo nos sentimos para ser comprendidos y permitir a la otra persona expresar también su opinión. Acumular emociones y pretender que el otro “adivine” lo que quiero sólo produce frustraciones en ambas partes.
Utiliza mensajes directos y concretos si esperas que tu pareja haga o cambie algo. No esperes que ella/él lea tu mente y no transmitas tus mensajes encriptados. Ser claro acerca de lo que quieres le da a tu pareja la oportunidad de tener éxito.
Trata de no usar imperativos. Intenta dejar fuera de tu relación frases como “deberías” o “no puedes”. Tú y tu pareja sois iguales y ninguno de los dos tiene autoridad sobre el otro.
Expresa gratitud cuando la sientas y trata de utilizar la palabra “por favor” más a menudo. Aunque tengamos confianza, asumir que el otro sabe que lo quisiste decir no siempre es suficiente, y todos valoramos estas palabras.
Mantén un lenguaje respetuoso también ante los conflictos. No dejes que se pierdan tus modales en una discusión. Intenta expresar tus opiniones con asertividad y de una manera respetuosa, sin querer lastimar a tu pareja ni utilizar palabras hirientes . Si percibes falta de control, pide tiempo para poder reposar tus emociones antes de hablar.
Escuchar. Escuchar de verdad, sin prisa y distracciones, de manera activa y sin estar pendiente de mis propios pensamientos, sólo centrado en lo que el otro está expresando para poder comprenderlo. Porque no podemos comunicarnos sin sentirnos escuchados.

DEDICARSE TIEMPO

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Es importante compartir tiempo de calidad con la pareja, no sólo estar juntos en las obligaciones y rutinas del día a día. La relaciones necesitan de experiencias compartidas para crecer, y pasando tiempo juntos cuidamos la relación de una de las mejores formas posibles. Algunas ideas:

Buscar y realizar actividades nuevas en común. Aprender algo juntos facilita crecer a la par y descubrir otras facetas del otro. Puedes compartir deportes, cursos, actividades culturales o cualquier ámbito que os interese a los dos. Disfrutarás de la actividad y de la compañía.
Dedicar tiempo a hablar. Buscar momentos tranquilos y sin prisas para simplemente compartir el día a día e intercambiar opiniones ayuda a conocerse y sentirse más unidos.
Reirse juntos. La risa es fundamental para mantener el bienestar y comodidad en la pareja. Revivir situaciones juntos, potenciar el sentido del humor y relativizar las cosas favorece la comprensión y relajación.
Revivir citas y momentos especiales. Especialmente cuando la pareja lleva mucho tiempo juntos, es importante seguir haciendo planes originales que nos recuerden que a pesar del paso del tiempo nos sentimos bien juntos.

DISFRUTAR JUNTOS Y POR SEPARADO.

Todos necesitamos nuestra privacidad y libertad, no es necesario compartirlo todo ni estar pendiente siempre el uno del otro, es enriquecedor tener espacios bien diferenciados para poder compartir experiencias e intercambiar opiniones.

En una relación sana ambos miembros consiguen un espacio para llevar también una vida social en la que puedan divertirse con su entorno juntos como pareja y también separados y es que es necesario que cada uno tenga un espacio personal sin el otro para mantener la individualidad.

Si existe respeto y confianza no será un problema divertirse juntos o separados de vez en cuando, de manera que las actividades que se disfrutan se multiplican.

DEMOSTRAR CARIÑO Y EXPRESAR AFECTO.
No importa que no seamos especialmente cariñosos, siempre es posible buscar nuevas formas para demostrar el afecto que sentimos y que tanto necesitamos que también nos demuestren. Algunos ejemplos:
Hacer algo que tu pareja valore. Tú mejor que nadie sabes cuáles son esas pequeñas cosas que el otro necesita y le puedes dar, aunque para ti no sean significativas, hay pequeños gestos, favores o acciones que harán sentir mejor al otro, y en consecuencia, a ti también.
Mostrar apoyo y dar ánimos cuando lo necesita. Recuérdale que estás ahí también en los malos momentos.
Regalar pequeños gestos de vez en cuando. No esperes a San Valentín para regalar flores o preparar un plan sorpresa, cualquier día puede ser especial.
Compartir intimidad, el amor también se expresa con el contacto físico, más allá de las relaciones sexuales. Besa, abraza, acaricia y expresa cariño a través del cuerpo y sobrarán las palabras.
Hacer cosas inesperadas. Sorprender al otro con nuevas ideas y acciones que no espera renueva la pasión e ilusión.
Decir “te quiero”, no esperes que ya lo sepa, a todos nos gusta escucharlo.

TOMA RESPONSABILIDAD POR TU PROPIA FELICIDAD.
Puedes elegir estar en una relación y buscar felicidad en ella, pero no es tu pareja quien tiene que mantener tu estabilidad emocional, siempre depende de uno/a mismo/a encontrar la seguridad y satisfacción en el día a día.

Una relación de pareja puede ser una gran oportunidad para aprender muchas cosas a cerca de ti, de tu forma de relacionarte, de tus problemas, creencias, valores y metas.
Ese aprendizaje no solo te aportará una valiosa información acerca de quién eres, sino que te servirá para conocer mejor en qué aspectos necesitas mejorar y te permitirá crecer personalmente.

Si, además, tú y tu pareja habláis de vuestras necesidades, miedos y expectativas, empezaréis a conoceros mucho mejor, podréis hacer ciertos ajustes que consideréis necesarios y construir una relación mucho más sana y satisfactoria.

Recuerda: hacerte feliz no depende de nadie más que de ti.

Vía: http://www.guiartepsicologos.com

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