La terapia
¿Qué es un proceso de psicoterapia?
Cuando empecé mi propia terapia pude entender lo que siente alguien en su primer contacto con la psicoterapia. Yo sabía lo que me iba a encontrar y, aun así, recuerdo el temor a descubrir aspectos de mí que no me gustasen, e incluso a sentirme juzgada. Nada más lejos de la realidad. Fue un proceso de análisis y cambio personal que me permitió conocerme mejor y empatizar todavía más con el otro lado del sofá.
La terapia funciona mejor cuando nace de tu propia decisión, de sentir que es el momento de pedir ayuda. Si vienes porque alguien de tu entorno te lo ha pedido, también podemos empezar por ahí: entender qué quieres tú.
La psicoterapia empieza con la entrevista clínica y la evaluación, que suelen ocupar las primeras sesiones (alrededor de seis). Ya son terapia: ponemos palabras a lo que te pasa y empezamos a entenderlo. Después definimos juntos los focos de trabajo. El número total de sesiones varía según cada persona: su historia, lo que le está pasando, el apoyo con el que cuenta o el tiempo que llevan los síntomas.
Las primeras sesiones son semanales, normalmente durante al menos tres meses, porque la continuidad ayuda a crear el vínculo y a que el proceso avance. Cuando notemos mejoría, pasaremos a sesiones quincenales.
Es un proceso impulsado por tu voluntad de sanar, de reflexionar, de reparar heridas pasadas… guiado por un psicólogo que, a través de la formación, la experiencia y el vínculo, te ayudará a hacer los cambios que necesitas para recuperar el equilibrio.
La importancia de la relación terapéutica
La actitud del psicólogo es lo que lo facilita todo: calidez en la escucha, empatía, coherencia, humanidad y responsabilidad. Es la base para que el encuentro se convierta en una relación terapéutica que ayude de verdad.
Uno de los mejores predictores del cambio es el vínculo entre paciente y terapeuta.

En consulta encontrarás un espacio seguro donde poner palabras a lo que te sucede y sentir cómo te afecta. Tu terapeuta:
- Te escucha sin juicios, y profundiza contigo en lo que te ocurre, respetando tu ritmo.
- Te acompaña en los momentos difíciles, mientras exploras tus emociones, tus recursos y tus creencias.
- Te señala lo que forma parte de tu experiencia y quizá tú solo no alcanzas a ver.
- Te apoya para que descubras qué te mantiene en el sufrimiento y encuentres tu propia forma de resolverlo, cambiarlo o aceptarlo.
- Te ayuda a afrontar las dificultades sin eludirlas, con la responsabilidad necesaria.
¿Cómo será el proceso?
Poco a poco irás tomando contacto con tus auténticas necesidades, quizá olvidadas. La terapia te permitirá conocerte mejor, darte cuenta de más cosas e integrar las experiencias dolorosas, cuidando tu autoestima y tus recursos. El propósito es que puedas sentir, pensar y actuar de una forma más armónica:
- Dejar de repetir los comportamientos que te hacen daño a ti o a los demás.
- Aceptarte como eres, sin exigirte ser lo que no eres.
- Empezar a quererte un poco más, para poder querer más a los demás.
- Sanar tus heridas y poder mirar al pasado sin rencor.
- Escuchar los mensajes del cuerpo, cuidarlo y tratarlo con respeto.
- Tomar tus propias decisiones y dejar atrás los reproches hacia quienes no te enseñaron a hacerlo.
- Saborear la vida tal y como se presenta.
- Disfrutar de las relaciones, del conocimiento, del amor… de la vida.
- Tener la libertad de ser.
En definitiva, asumir la responsabilidad de tu propia vida.
¿Y qué tipo de psicoterapia?
Cada persona es única y necesita una forma de trabajo distinta. Por eso trabajo con un enfoque integrador: tras una evaluación, elijo la orientación que más te va a ayudar. Principalmente trabajo con estas:
- Humanista: se centra en la persona como un todo, con sus emociones y sus pensamientos. Me permite profundizar en los conflictos, poner conciencia en las dificultades y desarrollar tus recursos, con una mirada empática y respetando tus tiempos.
- Psicodinámica: es el enfoque que más me apasiona. Mira el pasado, el presente y el futuro para entender los conflictos: los porqués, desde cuándo, cómo y para qué. Ayuda a ver qué parte de lo que te pasa hoy viene de relaciones anteriores no resueltas, para que el conflicto no se repita.
- Cognitivo-conductual: se centra en el presente y el futuro. Analiza cómo piensas y actúas ante los problemas y te da herramientas concretas para afrontarlos de otra manera.
¿Cómo dar el primer paso?
Si tienes alguna duda, escríbeme. Y cuando quieras, puedes solicitar tu primera sesión.

