Día Mundial de la Obesidad

Esta mañana, antes de salir de casa, una persona con obesidad hizo varias cosas que nadie vio.

Eligió ropa pensando en si “disimulaba”.

Dudó antes de sentarse en cierta silla.

Pensó dos veces si aceptar la reunión presencial.

Se prometió comer “mejor” hoy… otra vez.

Se preparó mentalmente para algún comentario, alguna mirada, algún silencio incómodo.

No porque quiera llamar la atención.

Sino porque ha aprendido, a fuerza de experiencias, que su cuerpo siempre la llama.

En el trabajo es “falta de disciplina”.

En el médico es “todo se solucionaría bajando de peso”.

En la calle es opinión no solicitada.

En redes es burla normalizada.

Y aun así, siguió con su día.

Trabajó.

Respondió correos.

Cumplió objetivos.

Sonrió cuando pudo.

La obesidad no es solo una condición de salud.

Es también una experiencia social.

Y el estigma pesa más que muchos kilos.

Hoy no escribo esto para hablar de dietas ni de hábitos.

Lo escribo para preguntar en alto algo más simple (y más difícil):

¿Estamos ayudando… o estamos juzgando?

Podemos hacerlo mejor. Podemos ayudar, entre todos, un granito de arena.

#DíaMundialDeLaObesidad

Almudena Lebrero Pérez

Psicóloga Col.M-22183