“No entiendo lo que me pasa”: por qué la terapia puede ayudarte a encontrar sentido a lo que sientes

A veces sabes que algo se mueve dentro de ti, pero no encuentras las palabras.

Y comienzas a pensar “no entiendo lo que me pasa”.
Y al fondo de tu cabeza te dices “¿y si me quedo así para siempre?”.

Sin embargo, lo que sientes hoy no nace hoy.
Probablemente hubo momentos en los que necesitaste más atención, más comprensión, consuelo, protección, validación o incluso libertad… y no estuvieron del todo disponibles.


Aprendiste a protegerte: a desconectar, a no mirar demasiado hacia dentro, a mantener cierta distancia de lo que duele.

No has perdido el control.
No te has quedado “así”.

Estás, en realidad, intentando protegerte de la incomprensión… incluso de la tuya propia.

Por eso, más que evitar lo que sientes, necesitas comprenderlo:
darle un origen, un significado, una narrativa, una coherencia dentro de tu historia.

Y ese proceso no se hace en soledad.
Se construye en relación, creando un vínculo que sane y te demuestre que sí puedes.

Ahí es donde la psicoterapia cobra sentido: como un espacio donde poder entender, integrar y transformar lo que hoy te bloquea.

No porque haya “algo mal” en ti, sino porque necesitas un espacio donde poder entender qué te pasa, darle un significado dentro de tu historia y dejar de vivirlo en soledad.

La terapia no consiste en decirte lo que tienes que hacer.
Consiste en ayudarte a comprenderte, integrar lo que duele y transformar aquello que hoy te bloquea.

Soy psicóloga y acompaño a personas adultas en procesos de ansiedad, inseguridad, relaciones, autoestima y malestar emocional, tanto en Pozuelo como en terapia online.

A veces, empezar a entenderte cambia mucho más de lo que imaginabas.


Si sientes que ha llegado el momento de entender lo que te pasa y empezar a estar mejor, puedes escribirme a través del formulario. Estaré encantada de acompañarte.

← Volver

Gracias por tu respuesta. ✨

El trastorno bipolar no es lo que solemos pensar

Almudena Lebrero, Psicóloga M22183

Hay palabras que usamos demasiado y, sin darnos cuenta, vaciamos de significado. “Bipolar” es una de ellas.

La escucho a menudo en consulta, pero también fuera: en conversaciones cotidianas, en redes, casi como una etiqueta rápida para describir a alguien cambiante, intenso o imprevisible. Y cada vez que aparece así, algo se desdibuja.

Porque el trastorno bipolar no va de eso.

No va de tener cambios de humor en un mismo día, ni de pasar de la risa al llanto, ni de ser especialmente emocional. No es una forma de ser. No es un rasgo de personalidad.

Y, sin embargo, muchas personas conviven con esa simplificación constante de algo que, en realidad, atraviesa de forma profunda su manera de estar en el mundo.

Cuando trabajo con personas con trastorno bipolar, lo que aparece no es “inestabilidad” sin más. Aparecen etapas muy distintas entre sí, con ritmos completamente diferentes.

Hay momentos en los que todo pesa. Levantarse cuesta, pensar cuesta, incluso sentir puede doler. La vida se vuelve más lenta, más densa, como si todo estuviera cubierto por una capa difícil de atravesar.

Y hay otros momentos en los que ocurre casi lo contrario. La mente se acelera, las ideas se encadenan, la energía aumenta, dormir parece secundario. A veces se vive con cierta euforia, otras con irritabilidad. Desde fuera puede parecer incluso positivo, pero no siempre lo es. Muchas veces deja consecuencias que luego hay que sostener.

«Sé lo que siento, pero no sé ponerle palabras» dicen

Entre unos estados y otros, hay algo que no siempre se ve: el esfuerzo constante por entender qué está pasando, por anticiparse, por encontrar cierto equilibrio.

Y ahí es donde la psicoterapia empieza a tener sentido.

No como una solución rápida, ni como una forma de “controlar” lo que ocurre, sino como un espacio donde poder poner palabras, ordenar la experiencia y empezar a reconocer patrones. Un lugar donde ir entendiendo señales, ritmos, límites. Y esto es clave.

A veces ese espacio es presencial, en consulta. Otras veces es online. Lo importante, más allá del formato, es que exista un acompañamiento real, sostenido, que se adapte a la persona.

También hay algo que suelo pensar a menudo: cuánto cambiaría la experiencia de muchas personas si el entorno supiera mirar de otra manera.

Porque hay frases que, aunque se dicen con buena intención, no ayudan. “Anímate”, “contrólate”, “no será para tanto”. Detrás de ellas hay desconocimiento, pero también una cierta dificultad para sostener lo que no se entiende.

Y es comprensible. Pero se puede aprender.

Escuchar sin juzgar, no simplificar, no tener miedo a lo que suena complejo. A veces, estar es suficiente. Estar de verdad.

Quizá por eso me parece importante seguir hablando de esto hoy en el día mundial del trastorno bipolar, 30 de marzo. Hablar de no desde lo técnico como profesional de la salud mental, sino desde lo humano.

Porque el trastorno bipolar no define a la persona, pero sí forma parte de su experiencia. Y entender esa experiencia, aunque sea un poco más, ya es una manera de acercarnos.

Y, en el fondo, de cuidar.

Claves para una relación de pareja sana

Almudena Lebrero, Psicóloga M22183, consulta online y Pozuelo de Alarcón.

Relaciones de pareja: lo que de verdad sostiene (y lo que no siempre vemos)

Las relaciones tienen algo muy profundo: nos sostienen.

Son ese lugar al que volvemos cuando algo fuera se tambalea.
Un espacio donde sentirnos vistos, acompañados, en calma.

Pero también —y esto es importante— pueden convertirse en un lugar de conflicto, de desgaste o de duda cuando algo no está funcionando bien.

Por eso, más que preguntarnos cómo tener una relación perfecta, quizá la pregunta más útil sea otra:

¿Qué hace que una relación sea sana de verdad?


¿Qué es una relación de pareja saludable?

No es una relación sin conflictos.
No es una relación en la que todo fluye siempre.

Una relación sana es aquella en la que, incluso en los momentos difíciles, hay respeto, seguridad y posibilidad de entendimiento.

Donde puedes ser tú, sin miedo constante a perder al otro.
Y donde el vínculo suma… más de lo que resta.


Claves reales para una relación de pareja sana

No son fórmulas mágicas. Pero sí puntos de apoyo importantes.

Te dejo 7 puntos clave:

1. Confianza y respeto

Sin esto, lo demás se resiente.

No se trata solo de no fallarse, sino de cómo se trata al otro en el día a día.
Especialmente en los momentos de tensión.

Porque es ahí donde se ve el tipo de vínculo que hay.

Una relación sana no es aquella en la que no hay conflictos,
sino aquella en la que no se pierde el respeto dentro del conflicto.

 

2. Conocerte antes de pedir

Muchas veces esperamos que la pareja nos dé algo que ni siquiera tenemos claro.

Necesidades, miedos, expectativas… todo eso influye más de lo que parece.

Preguntas que pueden ayudarte:

  • ¿Qué necesito realmente en una relación?

  • ¿Qué me da seguridad?

  • ¿Qué me activa o me genera miedo?

  • ¿Qué espero del otro… y es realista?

No todo lo que necesitas tiene que venir de la pareja.
Y entender esto cambia mucho las dinámicas.


3. Saber comunicarse (de verdad)

No es solo hablar. Es cómo hablas.

A veces el problema no es lo que dices, sino:

  • El momento

  • El tono

  • La forma

Comunicar bien implica poder expresar lo que sientes sin atacar,
y también saber escuchar sin defenderte constantemente.

Y esto no siempre sale solo. Se aprende.


4. Cuidar el vínculo (más allá de la rutina)

Las relaciones no se sostienen solo con convivencia.

Necesitan espacios compartidos que no estén ligados a obligaciones:

  • tiempo de calidad

  • momentos de conexión

  • experiencias compartidas

Volver a lo que un día os unió también es una forma de cuidar la relación.


5. Estar juntos… sin dejar de ser uno mismo

Una relación sana no absorbe.

Cada persona necesita su espacio, su identidad, su vida propia.

De hecho, cuando esto no existe, suelen aparecer:

  • dependencia emocional

  • sensación de ahogo

  • pérdida de identidad

Estar en pareja no debería implicar dejar de ser tú.


6. Expresar afecto (aunque cueste)

No todo el mundo expresa el cariño igual.

Pero el afecto necesita mostrarse.

A veces en forma de palabras.
Otras, en gestos pequeños.
O simplemente en presencia.

No se trata de hacerlo perfecto,
sino de que el otro pueda sentirlo.


7. Responsabilizarte de tu bienestar

Esto es clave y suele generar mucho conflicto:

Tu pareja no es responsable de tu estabilidad emocional.

Puede acompañarte, apoyarte, sostenerte…
pero no puede cubrirlo todo.

Cuando ponemos esa expectativa, la relación se carga de presión.

Y muchas veces, de frustración.


Problemas de pareja: preguntas frecuentes 

¿Es normal tener dudas en una relación?

Las dudas forman parte de los vínculos, sobre todo en momentos de cambio o desgaste.

La clave no es no tener dudas,
sino entender de dónde vienen.


¿Cuándo una relación empieza a no ser sana?

Cuando de forma mantenida aparecen:

  • falta de respeto

  • miedo a expresar lo que sientes

  • sensación de estar en segundo plano

  • desgaste emocional constante

No es un momento puntual. Es una dinámica.


¿Se pueden solucionar los problemas de pareja?

Depende.

Hay problemas que se pueden trabajar si ambas partes están motivadas al cambio.
Y otros problemas señalan que la relación ya no es un lugar seguro o saludable.

Saber diferenciar esto es importante.

Cuando aparecen dudas, es recomendable consultar con un psicólogo para que ayude a responder esta pregunta.


¿Cuándo acudir a terapia de pareja?

Cuando sentís que:

  • habláis pero no os entendéis

  • se repiten los mismos conflictos

  • hay distancia emocional

  • o ya no sabéis cómo reconectar

No hace falta estar “muy mal” para pedir ayuda.
A veces es justo lo que evita llegar ahí.


La terapia de pareja es un espacio para entender lo que pasa

La terapia no es para buscar culpables.

Es un espacio para:

  • entender dinámicas

  • identificar lo que está fallando

  • aprender a relacionarse de otra forma

Y, en algunos casos, también para tomar decisiones con más claridad.

Trabajo tanto online como en consulta en Pozuelo de Alarcón o en Alcorcón, acompañando procesos de pareja desde un enfoque cercano, profundo y adaptado a cada caso.


Para terminar quiero añadir…

Una relación no se sostiene solo con amor.

Se sostiene con conciencia, con cuidado y con responsabilidad emocional.

A veces, lo que más ayuda no es hacer más…
sino entender mejor lo que está pasando.

Y desde ahí, decidir cómo quieres relacionarte.

Contigo.
Y con el otro.


Tienes alguna duda? Puedes escribirme en el formulario:

← Volver

Gracias por tu respuesta. ✨

Psicóloga Online I Psicóloga en Pozuelo de Alarcón I Psicoterapia Online I Terapia Online