Ansiedad, me amargas

Está por todos lados, allí donde vas te acompaña.

La ansiedad es esa sensación que hasta que no la sientes con intensidad, lo llamas estrés o nervios.

La ansiedad es otro nivel, porque es realmente invalidante, y continuar con tu vida como si nada es casi imposible.

A media mañana, entre las 11h y las 12h, aparece para saludar y amargarte el resto del día. No te va a dejar dar pie con bolo y depende de tu personalidad y lo que aprendieras de pequeño, te mostrarás triste o más bien enfadado. Lo dicho, depende de si te permitieron más de lo uno o de lo otro. Eso lo analizo en la consulta, porque entender la ansiedad es crucial para salir de ésta.

La ansiedad ha llegado para incomodarte, justamente eso. Ha venido para decirte que no, que no puedes con más. Continuar disimulando solo nos empuja hacia el fondo del pasillo de la consulta del médico. La ansiedad necesita ser expresada, ponerle palabras, o lágrimas o suspiros. Mirar para otro lado, sonreír y mentirte, no va hacer que se vaya.

Suele dar miedo. Bueno ese es su fin, invalidarte para que te pares. Pero tras el pico de angustia o la crisis de pánico no hay nada más, no hay muerte ni nada parecido, aunque tus sentidos te digan que sí.

Tras las ganas de salir corriendo, la presión en el pecho o la falta de aire, lo que viene es lo mismo, más de lo mismo, la ansiedad.

Hasta que le pones palabras, empiezas a afrontar, aceptar, cambiar esto o lo otro, o duelar lo que se perdió. Caminando todo ese sendero, verás como tu cuerpo y tu mente se calman.

Eso hacemos en la consulta, recorremos juntos historias llenas de ansiedad, con linternas y machetes, con lágrimas y con rabia, pero juntos, para que por fin seáis más libres.

A esto me dedico, cada día, a hacer la vida de los demás mejor, a ayudarles a sentirse capaces de poder con todo, a recuperar su conciencia de quiénes son, a sentirse fuertes de nuevo.

Hoy es el día de la psicología, 24 de febrero, y era un buen día para hablar del síntomas que más inunda mi lugar de trabajo.

Reinará de nuevo la tranquilidad.

Porque hay salida.

La hay.

Alegría y Felicidad, no son lo mismo.

Sabes la diferencia entre la alegría y la felicidad?

La alegría es una emoción, un estado transitorio, temporal, y una de esas emociones chispeantes que luchamos por conseguir a diario. Nos hace sentir contentos, animados, enérgicos. Es una emoción necesaria para equilibrar la tristeza, nos sirve para enfrentar los momentos difíciles y tratar de alcanzar la felicidad. La alegría es una emoción que merece la pena proponernos trabajar a diario, entrenando nuestras actitudes y reflexionando sobre nuestros pensamientos.

Hoy día 1 de agosto, se celebra el día mundial de la alegría, por lo que merece la pena hablar y divulgar sobre la importancia de las diferencias y de sus virtudes.

Y si te preguntas qué es la felicidad, te diré que, a diferencia de la alegría, es un estado permanente que logramos cuando le damos un sentido a nuestras vidas y cuando disfrutamos de lo que hacemos. Esto es lo que nos dice la mayor investigación acerca de la felicidad, uno de los estudios de Harvard más prolongados de la historia de la psicología de la mano de Robert Wladinger, uno de sus directores que confiesa la sorpresa ante los resultados obtenidos.

El mayor estudio acerca de la felicidad realizado en Harvard

El estudio del que te hablo tiene más de 85 años de duración y pretende descubrir qué da sentido, felicidad y salud a nuestras vidas.

Y la conclusión principal de este estudio de Harvard acerca de la felicidad, es que son las relaciones con los demás lo que determina que estemos más o menos satisfechos con nuestra vida.

La investigación sugiere que la felicidad depende de dos categorías, una hedónica donde la felicidad es el resultado del disfrute de ese mismo momento “este paseo ahora mismo o este café que tengo entre manos” la otra es el bienestar eudómico, es decir, la sensación de poder alcanzar el sentido de la vida, de mi vida, a través de las relaciones con otros.

La felicidad depende entonces de lo que necesitemos en nuestra vida, a la luz de nuestra historia pasada. Si he vivido una vida de escasez emocional y material, mi felicidad probablemente estará en el aprovisionamiento de actividades y objetos. Si vienes de un entorno inestable, quizá la felicidad sea para ti la estabilidad.

El gran hallazgo ha sido que las relaciones nos hacen más felices y nos mantienen más sanos. Siendo este resultado también obtenido en otros estudios, podemos confiar en que la felicidad está enmarcada en las relaciones sociales.

No hace falta estar en pareja o tener una relación romántica para obtener beneficios. Estos parecen provenir de la calidez de la conexión, del sentimiento de pertenencia, de la sensación de interacción positiva. 

Qué importancia tiene la risa?

A la risa también le han dedicado innumerables estudios, con un camino inequívoco que conduce a la alegría.

Sabemos que la risa en sí misma no es una muestra de felicidad, pero sí de conexión social. La risa no cura nada, no apoyo esas teorías donde la risa y la alegría conducen a salvarse de lo inevitable. Lo que sí sabemos es que la risa libera endorfinas, las cuales con su efecto antiinflamatorio producen analgesia. También sabemos de la risa que es un estimulante de la alegría, generando un estado de bienestar y salud mental.

Y entonces, qué lugar ocupa la risa, la alegría y la felicidad?

La risa es un acto de conexión social, de bienestar. La alegría es una emoción placentera, a veces propiciada por la risa. La felicidad tiene que ver con el disfrute de lo que tenemos aquí y ahora, y tiene que ver con el sentido que le hemos dado a nuestra vida desde las relaciones con los otros.

“El éxito no nos hace felices; es la felicidad la que conduce al éxito y podemos aprender a ser felices. “ Shawn Achor, psicólogo de Harvard

“Todos queremos algo de placer momentáneo y nadie quiere sentir que su vida no tiene sentido” Wladinger, director del estudio.

Así que las apariencias engañan.

No es el dinero, el éxito profesional o los viajes a paraísos tropicales. Son las relaciones con los demás lo que determina que estemos más o menos satisfechos con nuestra vida.

Datos tomados de:

Entrevista de Aser García a Robert Wladinger, para El País.

https://www.adultdevelopmentstudy.org/2nd-generation-study

Claves para una relación de pareja sana

Almudena Lebrero, Psicóloga M22183, consulta online y Pozuelo de Alarcón.

Relaciones de pareja: lo que de verdad sostiene (y lo que no siempre vemos)

Las relaciones tienen algo muy profundo: nos sostienen.

Son ese lugar al que volvemos cuando algo fuera se tambalea.
Un espacio donde sentirnos vistos, acompañados, en calma.

Pero también —y esto es importante— pueden convertirse en un lugar de conflicto, de desgaste o de duda cuando algo no está funcionando bien.

Por eso, más que preguntarnos cómo tener una relación perfecta, quizá la pregunta más útil sea otra:

¿Qué hace que una relación sea sana de verdad?


¿Qué es una relación de pareja saludable?

No es una relación sin conflictos.
No es una relación en la que todo fluye siempre.

Una relación sana es aquella en la que, incluso en los momentos difíciles, hay respeto, seguridad y posibilidad de entendimiento.

Donde puedes ser tú, sin miedo constante a perder al otro.
Y donde el vínculo suma… más de lo que resta.


Claves reales para una relación de pareja sana

No son fórmulas mágicas. Pero sí puntos de apoyo importantes.

Te dejo 7 puntos clave:

1. Confianza y respeto

Sin esto, lo demás se resiente.

No se trata solo de no fallarse, sino de cómo se trata al otro en el día a día.
Especialmente en los momentos de tensión.

Porque es ahí donde se ve el tipo de vínculo que hay.

Una relación sana no es aquella en la que no hay conflictos,
sino aquella en la que no se pierde el respeto dentro del conflicto.

 

2. Conocerte antes de pedir

Muchas veces esperamos que la pareja nos dé algo que ni siquiera tenemos claro.

Necesidades, miedos, expectativas… todo eso influye más de lo que parece.

Preguntas que pueden ayudarte:

  • ¿Qué necesito realmente en una relación?

  • ¿Qué me da seguridad?

  • ¿Qué me activa o me genera miedo?

  • ¿Qué espero del otro… y es realista?

No todo lo que necesitas tiene que venir de la pareja.
Y entender esto cambia mucho las dinámicas.


3. Saber comunicarse (de verdad)

No es solo hablar. Es cómo hablas.

A veces el problema no es lo que dices, sino:

  • El momento

  • El tono

  • La forma

Comunicar bien implica poder expresar lo que sientes sin atacar,
y también saber escuchar sin defenderte constantemente.

Y esto no siempre sale solo. Se aprende.


4. Cuidar el vínculo (más allá de la rutina)

Las relaciones no se sostienen solo con convivencia.

Necesitan espacios compartidos que no estén ligados a obligaciones:

  • tiempo de calidad

  • momentos de conexión

  • experiencias compartidas

Volver a lo que un día os unió también es una forma de cuidar la relación.


5. Estar juntos… sin dejar de ser uno mismo

Una relación sana no absorbe.

Cada persona necesita su espacio, su identidad, su vida propia.

De hecho, cuando esto no existe, suelen aparecer:

  • dependencia emocional

  • sensación de ahogo

  • pérdida de identidad

Estar en pareja no debería implicar dejar de ser tú.


6. Expresar afecto (aunque cueste)

No todo el mundo expresa el cariño igual.

Pero el afecto necesita mostrarse.

A veces en forma de palabras.
Otras, en gestos pequeños.
O simplemente en presencia.

No se trata de hacerlo perfecto,
sino de que el otro pueda sentirlo.


7. Responsabilizarte de tu bienestar

Esto es clave y suele generar mucho conflicto:

Tu pareja no es responsable de tu estabilidad emocional.

Puede acompañarte, apoyarte, sostenerte…
pero no puede cubrirlo todo.

Cuando ponemos esa expectativa, la relación se carga de presión.

Y muchas veces, de frustración.


Problemas de pareja: preguntas frecuentes 

¿Es normal tener dudas en una relación?

Las dudas forman parte de los vínculos, sobre todo en momentos de cambio o desgaste.

La clave no es no tener dudas,
sino entender de dónde vienen.


¿Cuándo una relación empieza a no ser sana?

Cuando de forma mantenida aparecen:

  • falta de respeto

  • miedo a expresar lo que sientes

  • sensación de estar en segundo plano

  • desgaste emocional constante

No es un momento puntual. Es una dinámica.


¿Se pueden solucionar los problemas de pareja?

Depende.

Hay problemas que se pueden trabajar si ambas partes están motivadas al cambio.
Y otros problemas señalan que la relación ya no es un lugar seguro o saludable.

Saber diferenciar esto es importante.

Cuando aparecen dudas, es recomendable consultar con un psicólogo para que ayude a responder esta pregunta.


¿Cuándo acudir a terapia de pareja?

Cuando sentís que:

  • habláis pero no os entendéis

  • se repiten los mismos conflictos

  • hay distancia emocional

  • o ya no sabéis cómo reconectar

No hace falta estar “muy mal” para pedir ayuda.
A veces es justo lo que evita llegar ahí.


La terapia de pareja es un espacio para entender lo que pasa

La terapia no es para buscar culpables.

Es un espacio para:

  • entender dinámicas

  • identificar lo que está fallando

  • aprender a relacionarse de otra forma

Y, en algunos casos, también para tomar decisiones con más claridad.

Trabajo tanto online como en consulta en Pozuelo de Alarcón o en Alcorcón, acompañando procesos de pareja desde un enfoque cercano, profundo y adaptado a cada caso.


Para terminar quiero añadir…

Una relación no se sostiene solo con amor.

Se sostiene con conciencia, con cuidado y con responsabilidad emocional.

A veces, lo que más ayuda no es hacer más…
sino entender mejor lo que está pasando.

Y desde ahí, decidir cómo quieres relacionarte.

Contigo.
Y con el otro.


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